Keynes y el Estado benefactor

Tuesday, May 16, 2006

INTERVENCIÓN DEL ESTADO

El pensamiento clásico

Las ideas del intervencionismo estatal tenían cierta aceptación, incluso antes de la crisis de 1929, pero sólo fueron acogidas ante la persisitencia de la gran depresión, y tras la sustentación teórica por parte del economista John Maynard Keynes. El contexto político y económico mundial estuvo influenciado, hasta la década de los treintas del siglo XX, por lo que hoy se conoce como liberalismo clásico. Este pensamiento, que se inició con las ideas de Adam Smith, suponía la total autoregulación del mercado y por ende, la no intervención del Estado, que se limitaría a vigilar la economía. En este sentido su única función sería la de observar que se cumplan las leyes del mercado, es decir, que los agentes económicos no obstaculicen su libre proceso. Lo cual se basaba en el supuesto de que la oferta crea su propia demanda, lo que induce a un equilibrio de la producción y el consumo, además de generar pleno empleo. Las crisis se explicaban cíclicamente; las fases descendentes crean las condiciones para un nuevo crecimiento. Sin embargo, el estallido de la gran depresión pareció haber invalidado gran parte de los supuestos de la teoría económica hasta ese entonces. Esta aconsejaba esperara a que el mercado regresara a su fase ascendente por sí sólo, lo cual no ocurrió.
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El pensamiento Keynesiano

Keynes afirmaba, contrario a los clásicos, que la oferta no crea su propia demanda, que la demanda efectiva depende del ingreso de los individuos. Si este ingreso es bajo, la capacidad adquisitiva de los individuos es mínima y se genera un proceso de sobreproducción. Las industrias no utilizan toda su capacidad, al notar que los artículos que producen no se venden, propiciando un bajo crecimiento y el anuncio de una posible crisis permanente, caracterizada por el desempleo masivo. Su origen radica a la vez, en el exceso de ahorro, que no siempre se convierte en inversión en su totalidad, como si creían los clásicos. Keynes afirmaba que la intervención del Estado y la planeación central son necesarias para contrarrestar las fallas que el mercado generalmente tiene. La forma de percibir estas fallas es a través de la medición macroeconómica, que permite una visión panorámica del comportamiento de la economía.
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El periodo de posguerra

La difícil situación de la gran depresión indujo a pensar que quizá si era necesaria la intervención estatal y algún tipo de planificación por su parte. Las ideas propuestas por Keynes en su: Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, ayudaron en la sustentación de esta afirmación. Lo que llevó a muchos gobiernos a adoptar políticas de planificación central, que se promovieron ante el estallido de la Segunda Guerra Mundial. La intervención del Estado fue posible gracias a su inversión directa en la economía, a través de la industria armamentista, que permitió alcanzar un punto cercano al pleno empleo. El éxito relativo conseguido durante la guerra, convenció a muchos dirigentes de utilizar este tipo de medidas, que hacían parte de la llamada economía mixta. La cual se basa en las leyes del mercado, pero bajo la dirección del Estado.El periodo de posguerra se caracterizó por un rápido crecimiento económico y un reducido desempleo. Situación que se mantuvo por más de dos décadas y en la cual, el estado de bienestar se constituyó como fundamento principal. Las políticas Keynesianas del periodo de posguerra se enfocaban en la acción del Estado, que puede facilitar el proceso de mercado, incentivando la actividad productiva. Esto es posible a través de la política fiscal; aumentando los impuestos y el gasto público, para invertirlo en grandes obras, que generen empleo y eleven el ingreso de los trabajadores, lo cual aumenta la demanda efectiva y expande la economía. La idea que se tiene, es la de aumentar el gasto social, para ayudar a la economía a generalizar el pleno empleo.